Luz Helena Peñaranda López

Luz Helena Peñaranda López

Actualmente, en las mañanas en el proyecto con Centrabilitar, que dio a su vida la proyección social que buscaba. Allí vio que lo que sabe le sirve a más gente.

Muchos niños han sido tocados con el proyecto. Orquesta 30 niños área de estética, semillero de 6 7 y 8 grados.

Ha querido hacer una investigación con la experiencia con sordos profundos, que aman la música, que sienten el ambiente alrededor, de lo no tan musical de la música.

A veces en el coro cuando le preguntan algo de los sordos comienza a hablar con el lenguaje de los sordos.

Por la tarde está con la cátedra de canto en la Unab. Hace dos años se abrió la cátedra de canto popular, y esa mezcla se da porque las bases populares son importantes con el fundamento del canto lírico. Todos los cantantes populares de hoy han sido formados allí. Sin eso es más difícil conseguir buenos niveles. Tiene 16 cantantes populares y 3 líricos. Ellos siempre se inclinan más por lo popular que por lo lírico. Hay muchas voces femeninas haciendo trabajo en la música colombiana, pero voces masculinas casi no hay. El canto popular y lírico es una cosa de vaivén.

Por la noche estoy con la coral Comfenalco, mi proyecto desde hace 18 años. Estaba estudiando música

Íbamos viajando con una compañera que hoy es misionera, y ellas dos despertando gente para que cantaran. El chofer paró y dijo que si no bajaban esa vieja no seguía.

En junio van para China a las olimpiadas corales. Compita y diligencie para poder ir, pero está todo adelantado y la Junta Directiva de Comfenalco apoya y jalona.

Hoy ya la conocen porque antes le tocaba rogar para que la dejaran mostrar su trabajo.

Colchoneta ventiada.

Todo lo jalonó la gana de hacer música.

La diferencia en Comfenalco es el nivel vocal de los integrantes. Algunos directores corales quieren únicamente mover las manos y listo. Han pasado muchas generaciones de la coral.

Son muchas horas al día y han sido muchos años.

Mucha pasión, convicción y fe en dios. Si una persona cree en el proyecto, lo saca.

A veces, es asesora de pedagogía vocal para el Ministerio de Cultura. Se viaja dos veces al semestre para trabajar con veinte profesores de música santandereanos y veinte nortesantandereanos que replicarán a su vez.

A raticos, cuando hay cositas por ahí como solista, con la orquesta, La Viuda Alegre, La Traviata, opereta. Busca espacios para ensayar porque se mantiene activa como cantante.

Nació en Cúcuta. A los tres años la familia se vino para Bucaramanga. Estudió con Las Bethlemitas, primero en la sede de Los Pinos y luego en la otra, hasta undécimo. Estudió en el Dicas al mismo tiempo. Después licenciatura en la UIS con flauta, y luego Magister en la Universidad de Antioquia.

Lo de la música es de corazón. Venía contramarcada con eso. El ponqué de los ocho años era con forma de guitarra. Se lo regaló su madrina. Su mamá murió en un accidente cuando ella tenía seis meses de edad. Tuvo golpe en la cabeza peligroso. El abuelo decía que ella no habló ni caminó sino que cantó y habló.

El abuelito de Sardinata. Cuando uno de niño tiene inclinaciones y los adultos le siguen la cuerda, él se lo cree. Su abuelito le compró la guitarra, la flauta (con teletón).

No conoció la familia de su mamá. A los 15 años ellos le contaron que su abuelo era así.

Para Marcela, su prima, el Festivalito era su casa; allí amanecía. Está en Miami cantando.

Sus padres, José Luis Peñaranda Morantes, de Sardinata y Ana Tulia López de Peñaranda.

Después descubrió una medio hermana, Elenita, Elena María, tiene como 23 años. Es una investigadora, y está en México haciendo una investigación, es de Cúcuta. Cuando el papá le quiso decir algo, su hermana estaba ya grande.

La tía Chela la crió a ella y a su prima Marcela.

A los niños de Centrabilitar se los quieren llevar para La Normal, y es posible que el daño que se haga a su formación sea grave y sin retorno.

Les mandaron a escondidas notas a los niños diciendo que Centrabilitar se acaba, por encima de las maestras que trabajan allí.

Con los sordos puede ser fácil trabajar. La necesidad la hace buscar el método. Cuatro canales: visual, kinestésico, visual y auditiva. Los procesos interiores se aprenden a través de las sensaciones físicas, la tos, por ejemplo, con la que se puede trabajar para la emisión de la voz. A través de sensaciones físicas, quien quiere cantar aprende a conocerse. Con hipoacústicos se pueden los cuatros campos, con los profundos, solo tres. Se inventó mil cosas para que ellos descubran de otros modos, lo que nosotros descubrimos por el oído.

El premio Compartir. 2005. Se llama el premio Compartir al mejor maestro del año, en la categoría de maestro ilustre. Fue una de los ilustres. Un premio para ella y un premio para Centrabilitar. El proyecto se llamó Cuando la música se escucha con la piel. Era sentir que ellos escuchan de otra manera, pero escuchan con otras partes del cuerpo. Entre 1610 maestros de todo el país. En tres hojas debía describir la experiencia. Era hasta las doce de la noche, y eran las diez de la noche. Había adelantado el texto, pero no lo había terminado. Lo mandó y como había nueva rectora, no le contó; como quince días después le contó por si llamaban. Fueron pasando eliminatorias hasta que estaba un día en clase y la llamaron para decirle que estaba entre las últimas setenta. Les llamó mucho la atención de ella que no es la cotidianidad que personas con esa formación estén trabajando en un colegio con niños (intuición y formación). Que tiene claro el resultado y claro lo que está haciendo. Pasaron más partes del proceso. Se fue para Brasil con el coro y citaron a los últimos 16 a Bogotá, pero lo corrieron y ella llegó después de tres días del encuentro, y todos ya se conocían. Todos dijeron que ella les quitaría el premio, se lo dijo Samuel Orozco, de Cundinamarca, que se llevó el premio de Gran Maestro. Que había tenido la pesadilla de que le daban los 40 millones en monedas de a peso.

Ese día le llevan de sorpresa un video de los niños. A escondidas grabaron y los niños hicieron un concierto, sin dirección. Uno les marcó el tiempo y ellos grabaron.

Después vinieron muchas cosas. Ganarse el premio fue contarle a la gente lo que se estaba haciendo hacía rato, que para eso sirven muchas veces los premios. Ahora ella cuenta su experiencia y han recibido invitaciones para muchas cosas.

Carmen Mantilla de Camacho es su abuelita. Es un modelo en lo personal. Fue por 40 años el alma de Centrabilitar. Buscó maestros y dinero. Ahora ya va de visita no más.

  1. Ginebra, Valle del Cauda, época de flautista. Se subió al carromula en el desfile de las delegaciones y no hacía sino cantar. Fue una idea hacer dueto con Adolfo Hernández, a través de Martica, la hermana de Adolfo. Adolfo, un gran amigo, además de colega. Él quería tocar piano, y ella, flauta. Hizo Adolfo arreglos y comenzaron a buscar improvisaciones para flauta y piano (pasajes para flauta y piano). Ya en el Mono, cambiaron las cosas frente al jurado y les llamaron la atención. El dueto, Adolfo y Luz Helena, duraron un buen rato tocando.

En el Festivalito se ha presentado en varias ediciones, especialmente con niñas.

Contraerá matrimonio con Álvaro Blanco Esteban, bumangués, ingeniero electrónico. Vive hace 23 años en Bogotá. El matrimonio es en junio, y después del viaje a China, se queda en Bogotá.

Si yo no tomo tierra de distancia para construir lo mío, todo lo que tengo me absorbe por completo. Si sigo con todo lo que tengo, para cualquier persona es difícil hacer intersección conmigo. Quiero hacer muchas cosas: escribir sobre la pedagogía del canto, sobre el trabajo de Centrabilitar, quiero cantar, quiero darme espacio para mí; le saco tiempo a todo lo que hago, pero robándole tiempo a todo lo que hago. Quiero tener una hora al día para ir al gimnasio sin que tenga el afán de los compromisos.

Si Dios quiere, tendré un bebecito. Tener un coro con todos los integrantes de apellidos López Peñaranda. Ella cantó en la misa funeraria del papá de Álvaro, hermano de una integrante del coro y amiga suya, y ella cantó sola en la funeraria.

Ha formado una infinidad de grupos, que no podrían mencionarse por la inmensa cantidad. Juega baloncesto. Era repartidora. Los gigantones del juego decían que ella jugaba muy sucio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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