Leonidas Eduardo Ocampo Arboleda: una vida dedicada a la música y el orgullo afrodescendiente

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En medio de risas y nostalgia, los ojos de Leonidas se iluminan cuando habla de música. Aunque la mayor parte de su vida la dedicó a las ciencias exactas, siendo primero profesor de química y después médico, su mayor satisfacción está en recordar los buenos años que ha vivido como intérprete de música colombiana y otros géneros.

Y es que para Leonidas la música es sinónimo de sus recuerdos de infancia en su natal Tumaco (Nariño), y de esas noches en las que su casa se llenaba de músicos que le daban vida a su hogar con ritmos del Pacífico. De su papá adquirió el amor por los instrumentos musicales, pero fue su mamá quien le aconsejó que en vez de seguir los pasos de su padre, eligiera otra profesión para su vida.

“Desde niño he estado trabajando en el tema de la música. Recuerdo que mi primer contacto fue familiar, ya que mi padre era músico al igual que mi abuelo, así que era normal encontrar la casa rodeada de intérpretes y amantes de la música. Aunque la música siempre me ha acompañado, decidí estudiar química para darle más oportunidades a mi familia”, recuerda Leonidas.

El primer instrumento que aprendió a tocar fue la trompeta y desde entonces ha sido su amiga incondicional. Ella lo acompañó en sus años de juventud cuando animaba las fiestas en su pueblo y también cuando pasó por momentos difíciles económicamente junto a su familia. Por más que durante toda su vida intentó hacer a un lado la música, ella ha estado junto a él siempre.

“Nunca tuve el tiempo para dedicarme 100% a la música y siempre he estado con ella más como un hobby que de manera profesional, pero siempre ha formado parte de mi vida, incluso ha sido un salvavidas para mí. Gracias a ella pude sobrevivir en un tiempo en el que fui despedido como profesor por formar parte de una protesta, inicié una orquesta llamada Los Masters de Colombia, que ha sido una de las más importantes que ha tenido Santander”, cuenta.

A la fecha, este músico aficionado ha grabado más de 50 canciones compuestas por él mismo, y aunque no se dedica únicamente a la música, ha hecho de ella un proyecto de vida para preservar los sonidos y tradición de su tierra. “Son cosas que de pronto para otras personas no son significativas pero para mí son importantes. La música siempre está conmigo por más que yo me haya apartado”.

La música y sus raíces afrodescendientes

Pese a que salió de Tumaco siendo apenas un adolescente, este compositor se rehúsa a olvidar sus raíces. Sabe que los sonidos de la marimba de chonta, las tamboras y flautas de carrizo forman parte de su cultura afrodescendiente y por ello se ha preocupado por mantener estos ritmos vivos.

Ese afán por darle vida a los sonidos de sus aborígenes, fue lo que generó en él una idea que se ha convertido en su motor musical. Se trata de Tumacuba, una orquesta que fusiona los géneros tradicionales de Cuba con instrumentos del pacífico.

“En mi vida siempre he recibido una gran influencia de la música de Cuba, Puerto Rico y Panamá. Esa influencia me permitió trabajar en esta orquesta que es mi proyecto de vida, pues es una fusión entre distintos géneros musicales que crean una propuesta nueva de la música cubana con los sonidos de la marimba de chonta”, explica cantautor.

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Tumacuba cumple este año 10  años de vida artística y a través de esta agrupación han pasado grandes artistas santandereanos que se han animado a apropiarse de esta fusión cultural. “Esta agrupación es muy importante para mí aunque no he tenido ningún éxito (risas). Es muy importante que nuestros instrumentos colombianos sigan sonando y creo que esta orquesta es necesaria por eso”, agrega Leonidas.

Sin proponérselo, Leonidas ha logrado convertirse en un hito en la región, gracias a los procesos artísticos en los que ha participado y gestado por su parte. Por eso, no duda de que su conexión con la música es un lazo que nunca se podrá romper. Su empeño y aporte cultural, le valieron un reconocimiento en la celebración de los 25 años del Festivalito Ruitoqueño.

“En mi vida me he dedicado a tres cosas: La medicina, la química y la música. Si pongo en una balanza las tres, yo creo que es más difícil la música, porque es una conexión afectiva, que no solo se debe interpretar, sino transmitir. A quienes se quieren dedicar a esto les digo que la música es arte y ciencia, que requiere un gran compromiso e innovación. Ser músico no es fácil, pero si tienen mucha persistencia y amor por lo que se hace, van a lograr ser profesionales en la mejor actividad del mundo”, concluye.

 

Leonidas Eduardo Ocampo Arboleda: una vida dedicada a la música y el orgullo afrodescendiente

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